日光のお風呂 Ofuro en Nikko
Esta es la entrada del お風呂(ofuro) al que fui en 日光 (Nikko). Al final del camino de estas linternas estaba el templo y el ofuro. Si giras a la derecha, hay un puente de madera grande que te conduce hasta unos ofuros naturales al aire libre.

El edificio de la derecha es el templo, el de la izquierda la entrada del ofuro y la pequeña estructura que las comunica es el ofuro de hombres y el de mujeres.

El edificio que se ve al fondo es el templo. La moqueta roja que está detrás de mi mochila es la entrada. LLamas a un timbre y una señora muy amable te abre la puerta, subes un pequeño peldaño donde has de descalzarte y dejas tus zapatos en un armario. De ahí pasas descalzo a la entrada. Generalmente están abiertos hasta las 18:00 aproximadamente. Pagamos 500 yenes y después de las amables indicaciones de la mujer entramos a los ofuros.
Iba acompañado de 久美 y 成田, así que ella se fue al ofuro de mujeres y nosotros al de hombres. Era la primera vez que iba a uno y en cierta manera también la primera vez que "exponía" mi cuerpo desnudo en público.
Imperaba un silencio absoluto, corrí la pesada puerta para acceder al "vestidor", un lugar pequeño. Tras cerrar la puerta a mano derecha había varias cajas de plástico, ahí has de depositar las cosas cuando te desnudes. A mano izquierda había dos grifos y un espejo totalmente empañado. La puerta que tienes delante es la del ofuro y se distinguía la figura de varias personas. 成田entró primero, yo me quedé quitándome la ropa y observando el lugar. Has de entrar completamente desnudo, únicamente puedes llevar una pequeña toalla, para taparte, pero no puedes meter la toalla dentro del ofuro.
Abrí la segunda puerta y entré al ofuro. Era muy pequeño, más de lo que podría haber pensado. A la altura de los tobillos había unos cuantos grifos de agua fría donde has de lavarte antes de entrar al agua del ofuro, en el suelo unos cubos de plástico de muy poca altura. Había cinco hombres, tres en el agua y dos fuera. El ambiente era muy familiar, a pesar de ser el único occidental, no rompí esa sensación de familia. Todos hablaban entre sí. Cuando vieron que hablaba en japonés con 成田, les hizo sentir más cómodos. Hablábamos de lo jodidamente caliente que está el agua. Unos 68 - 72 grados. Me preguntaron a ver qué tal y les comenté que era la primera vez y que estaba demasiado caliente para mí. Se reían. Sin embargo una vez dentro del agua, cuando tu cuerpo se adecua a la temperatura es muy relajante.
Me salí un rato a sentarme en uno de esos cubos y a echarme litros de agua fría. 成田 salió y me quedé un rato, entraron un padre con su hijo (10 años). El niño no paraba de mirarme//analizarme. Supongo que le sorprenderían los piercings. Había una pequeña ventana rectangular semi abierta. Se podía ver las copas de algunos árboles y la montaña mientras el humo caliente se escapaba por esa diminuta ventana. Agaché la cabeza mientras me echaba agua fría escuchando el silencio ,fue muy muy relajante. Al salir al pasillo esperábamos a 久美 a que saliera del ofuro de mujeres. Llegamos a la entrada (foto anterior) para sentarnos en el suelo, la mujer nos trajo un té verde a cada uno con una galleta salada muy rica.
Después del baño, estar ahí sentado, tomando un té, mirando el monte, un pozo de agua, un templo... con el silencio imperante fue una experiencia impresionante.
Después fuimos a este ofuro, es gratuito y estaba prácticamente al lado del anterior. Es únicamente de "pies". Antes de entrar te descalzas y te remangas los pantalones. El agua llega por debajo de la rodilla. Hay tres zonas, la central la de la derecha y la de la izquierda. En la central, la temperatura del agua es "normal", las demás zonas el agua está más caliente. Me quedé en la central todo el rato, y estaba demasiado caliente, al salir todo el mundo teníamos las piernas rojas, como si estuvieran quemadas. Cuando se metía alguien, o alguno le daba por caminar, las ondas que creaba en el agua al llegar a tus piernas dolía un poco de lo caliente que estaba.No se permite entrar a los ofuros si tienes tatuajes.
Un pequeño detalle del que nadie habla, el insoportable olor a huevos podridos que impera en los ofuros. (En toda la ciudad).




